21.11.14

Dualidad

Tú eres quien me complementa.
En ti está la paz, el amor;
la calma y el equilibrio.
En ti está el bien.

Yo soy lo opuesto;
en mí habitan varias guerras;
intranquilidades y miedos;
desequilibrios.

En ti hay serenidad
y tranquilos vientos de armonía.
En mí hay tormentas,
huracanes y tornados.

En ti habita la bondad,
en mí la mentira;
mi mecanismo de defensa;
mi salvación y perdición.

Te quiero
no sólo por tu belleza,
aunque he de admitir que me cautiva.
Tampoco por el placer que me provoca
el eco de tu voz en mis oídos
y el reflejo de tu imagen en mi memoria.

Te quiero
no sólo por el calor
que tu cuerpo da
a mi frío cuerpo sin vida
en tus abrazos de fuego.

Te quiero
porque sólo tú has sido capaz
de mostrarme verdadera felicidad;
porque sólo tú me has sabido despertar
del profundo sueño en el que me encontraba.

Te quiero
porque sólo tú eres mi otra mitad,
mi complemento.
Más que una marca en la piel,
ne quiero llevar marcada en mi pecho,
en lo más profundo de mí ser.

No dejaré de aullarle a la Luna,
a tu Luna.

Te quiero
porque tú eres la loca espiritual;
mi guía hacia la paz y armonía,
la calma y el caos.

Sólo tú me lo has provocado todo:
Felicidad y tristeza; ánimo y decepción;
orden y caos; paz y guerras;
claridad y confusión.
Honestamente, te agradezco
todos y cada uno de estos estados.

Por eso te quiero:
Por completa; por completarme;
por complementarme.
Te quiero porque…

te quiero.

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